El lanzamiento de la campaña “Recursos para la Igualdad” por parte de la UFTF no es solo un acto simbólico dentro de los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género; es un recordatorio contundente de una verdad que por años se ha evadido: la violencia económica también es violencia. Y es, muchas veces, la que sostiene y perpetúa todas las demás.
Esta iniciativa, desarrollada junto a ONU Mujeres y el Foro de Mujeres Políticas, coloca sobre la mesa un tema que la sociedad hondureña ha normalizado: la desigualdad en el acceso, control y distribución de los recursos. Hablar de financiamiento, transparencia y veeduría con enfoque de género no es moda, es justicia. Es reconocer que mientras las mujeres no tengan garantizadas las condiciones económicas para vivir libres de violencia, ningún avance será suficiente.
La UFTF, una institución muchas veces vista solo desde su función fiscalizadora, hoy demuestra que también puede ser un actor que impulsa cambios culturales y estructurales. Con “Recursos para la Igualdad”, se invita a mirar la violencia desde sus raíces: la dependencia económica, la falta de oportunidades, la desigual asignación de fondos públicos y la invisibilidad del trabajo no remunerado.
Quienes creemos en una democracia más justa entendemos que este tipo de campañas no solo informan: incomodan. Y eso es bueno. Porque incomodar significa mover conciencias, abrir conversaciones y exigir compromisos. Si queremos un país donde las mujeres puedan ejercer plenamente sus derechos políticos, económicos y sociales, debemos empezar por asegurar que tengan los recursos para hacerlo.
Hoy, la UFTF envía un mensaje claro: la igualdad no se predica, se financia. Celebramos este paso y esperamos que sea el impulso para que, desde todas las instituciones y sectores, se coloque la justicia económica como prioridad. Las mujeres no pueden seguir esperando. El país tampoco.
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